jueves, 31 de mayo de 2012
Saltar sobre la propia sombra
martes, 29 de mayo de 2012
Mar de fondo
jueves, 24 de mayo de 2012
LA HISTORIA OFICIAL Y EL SUJETO REFLEJO: una observación sobre lo que los medios dicen del 132 de la Ibero
miércoles, 9 de mayo de 2012
8 de mayo de 1945: Heidegger y el final de la Segunda Guerra Mundial
Los personajes ficticios que Heidegger imagina en estas inquietantes conversaciones, un joven y un viejo, representan a dos soldados alemanes que han caído presos en un campo ruso de prisioneros de guerra. Poco antes del anochecer, después de la jornada de trabajo, los protagonistas de este relato de Heidegger discurren sobre la devastación del mundo, mientras que detrás de alambrada de púas ellos se encuentran encerrados entre los muros de una barraca pero ante la “libertad” que les provoca algo salvífico (Heilsam) procedente del susurro del bosque inmenso de Rusia.
Por ello, para Heidegger, esta “victoria” bélica de los países aliados sería intrascendente y representaría un éxito sólo para el revuelo de la “opinión pública” que afirmaba el triunfo de las “fuerza del bien” sobre las del mal. De este modo, lo realmente relevante no consistiría en admitir esta “victoria”, sino en reconocer una derrota anterior, más “esencial”, supone Heidegger, causada por una previa sublevación del hombre, la cual sin embargo permanecía desconocida para la humanidad entera. ¿Cuál fue esta sublevación y frente a qué se sublevó el hombre? Heidegger dice que esta sublevación ocurrió hace siglos, pero ¿se trata de unos cuantos siglos o decenas de ellos? El hombre, para Heidegger, habría extraviado su sentido desde lo más inicial de los tiempos, pero sólo se sublevó cuando en la modernidad se enseñoreó como dueño del Ser. Seguramente, Heidegger se refiere tanto a esta sublevación moderna, antropocéntrica y antropolátrica, como también se refiere a una sublevación inicial (anfänglich) que ocurriera hace milenios: la que hunde sus raíces en el olvido del Ser, el cual comienzó en los tiempos más tempranos de la historia, y a partir de la cual tendrían su "origen" y "causa" todos los problemas y catástrofes cotidianas en el ámbito óntico. Para Heidegger, la destrucción entera del mundo sólo ha sido posible por una devastación ontológica. jueves, 26 de abril de 2012
Octavio Paz: lo que no es posible re-decir II/II
El laberinto de la soledad continúa como una obra inaugural por su estilo ensayístico y es un texto referente en el pensamiento mexicano, cuyas reimpresiones, en distintas ediciones, suman 1, 088 000 ejemplares (hasta 2009). Diariamente es leído por estudiantes de secundaria y preparatoria, razón por la cual es necesaria una revisión a contrapelo de esta obra, ya que hay planteamientos que son insostenibles actualmente.La Chingada es la Madre abierta, violada o burlada por la fuerza. El “hijo de la chingada” es el engendro de la violación, del rapto o de la burla. Si se compara esta expresión con la española, “hijo de puta”, se advierte inmediatamente la diferencia. Para el español la deshonra consiste en ser hijo de una mujer que voluntariamente se entrega, una prostituta; para el mexicano, en ser fruto de una violación. (p. 117, edición 2009)
La Chingada es aún más pasiva. Su pasividad es abyecta; no ofrece resistencia a la violencia, es un montón inerte de sangre, huesos y polvo. Su mancha es constitucional y reside, según se ha dicho más arriba, en su sexo. Esta pasividad abierta al exterior la lleva a perder su identidad: es la Chingada. Pierde su nombre, no es nadie ya, se confunde con la nada, es la Nada. Y sin embargo, es la atroz encarnación de la condición femenina. (p. 124)

Asimismo, no hay que olvidar otros datos relevantes:
• En algunas imágenes, Malintzin es representada hablando y dando órdenes desde lo alto, con lo cual, quienes pintaron los códices, dan cuenta de la jerarquía que obtuvo ante Cortés. Si la Chingada es una representación de la Madre violada, no me parece forzado asociarla a la Conquista, que fue también una violación, no solamente en el sentido histórico, sino en la carne misma de la indias. El símbolo de la entrega es la Malinche, la amante de Cortés. Es verdad que ella se da voluntariamente al conquistador, pero éste apenas deja de serle útil, la olvida. Doña Marina se ha convertido en una figura que representa a las indias, fascinadas, violadas o seducidas por los españoles. (pp. 124-125)
Dice Paz, unas líneas más abajo:
Lo chingado es lo pasivo, lo inerte y abierto, por oposición a lo que chinga, que es activo, agresivo y cerrado. El chingón es el macho, el que abre. La chingada, la hembra, la pasividad pura, inerme ante el exterior. La relación entre ambos es violenta, determinada por el poder cínico del primero y la impotencia de la otra. La idea de violación rige oscuramente todos los significados. La dialéctica de “lo cerrado” y “lo abierto” se cumple así con precisión casi feroz. (pp. 124-125).
Puede pensarse, sin embargo, que la Malintzin de 1519-1520, la más interesante de todas las que ella fue en su larga vida, prefigura una realidad de mestizaje cultural un tanto diferente, que consistiría en un comportamiento activo —como el de los hablantes del latín vulgar, colonizador, y los de las lenguas nativas, colonizadas, en la formación y el desarrollo de las lenguas romances— destinado a trascender tanto la forma cultural propia como la forma cultural ajena, para que ambas, negadas de esta manera, puedan afirmarse en una forma tercera, diferente de las dos.(La modernidad de lo barroco)
Y continúa Bolívar Echeverría unas líneas adelante:
Alguna vez escuche decir a Ambrosio Velasco que habría que comenzar a desvanecer la idea de que los mexicanos “somos unos hijos de chingada” y comenzar a robustecer —lejos de un discurso triunfalista— esta otra idea: “somos los hijos de la chingona”.La figura derrotada de la Malintzin histórica pone de relieve la miseria de los vencedores; el enclaustramiento en lo propio, originario, auténtico e inalienable fue para España y Portugal el mejor camino al desastre, a la destrucción del otro y a la autodestrucción. Y recuerda a contrario que el “abrirse” es la mejor manera del afirmarse, que la mezcla es el verdadero modo de la historia de la cultura y el método espontáneo, que es necesario dejar en libertad, de esa inaplazable universalización concreta de lo humano. (Ibid)
El libro compilado por Margo Glantz, La Malinche: sus padres y sus hijos, puede ser una bibliografía recomendable para desvanecer los nacionalismos machistas que pesan sobre este personaje y puede servir para introducirse en un conocimiento más adecuado sobre la figura de este personaje histórico. Este libro contiene dos fabulosos ensayos de Margo Glantz, así como aportaciones de Bolívar Echeverría, Herbert Frey y otros.
jueves, 19 de abril de 2012
Octavio Paz: lo que no es posible re-decir I/II
siembra ojos en la página,

siembra palabras en los ojos.
las palabras miran,
las miradas piensan.
los pensamientos,
ver
lo que decimos,
tocar
el cuerpo de la idea.
se cierran,
las palabras se abren.
lunes, 26 de marzo de 2012
El chuchumbé y el Papa en Cuba
A propósito de la visita del Papa a Cuba, a
continuación un son jarocho muy popular, que como ocurre con estos temas —absurdos y contradictorios— sólo pueden ser abordados con humor, antes que con indignación o molestia:

♫♪El chuchumbé fue penado por la Santa Inquisición
El chuchumbé fue penado por la Santa Inquisición
Pero ellos se olvidaron que es un ritmo sabrosón
Pero ellos se olvidaron que es un ritmo sabrosón
Que te vaya bien, que te vaya mal,
Que el chuchumbé me has de agarrar
Que te pongas bien, que te pongas mal
Que el chuchumbé me has de agarrar
El Papa llego a la habana lero lei
El Papa llego a la habana pero el diablo lo tentó
El Papa llego a la habana pero el diablo lo tentó
Al mirar a una cubana, el chuchumbé se le alzó
Al mirar a una cubana el chuchumbé se le alzó
El chuchumbé se le alzo debajo de la sotana
El chuchumbé se le alzo debajo de la sotana
Que te pongas bien que te pongas mal
Que el chuchumbé me has de agarrar
Que te pongas bien que te pongas mal
Que el chuchumbé me has de agarrar.♫♪
Para quien lo desconozca, el chuchumbé es un tipo de son que fue prohibido por la Iglesia del México novohispano del siglo XVIII. Chuchumbé es una palabra de origen africano que significa “ombligo”. Fue aplicada a este tipo de sones porque las parejas los bailaban juntando sus ombligos. Sin embargo, chuchumbé también hace referencia al pene.
No cabe duda de que las canciones populares, como esta, tiene más noción del cuerpo humano que la moral represora de la Iglesia. Una moral que es cínica porque ha sido sostenida abstractamente, pero una y otra vez ha sido traicionada por sus representantes concretos en la tierra. Negar el cuerpo para afirmarlo debajo de la sotana.













